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Hermosillenses desestiman o ignoran la Ley de Tránsito

HERMOSILLO, SON.- Con casi 900 mil habitantes y un padrón vehicular en aumento de más de 500 mil unidades incluyendo unos 20 mil ‘pafas’, la capital sonorense crece de forma rápida, desordenada y sin infraestructura peatonal, lo que ha propiciado que cada vez se registren más accidentes.

De acuerdo con los últimos datos, se aplican en el municipio un promedio de 25 mil infracciones al mes y en lo que va de 2020 en el casco urbano se han registra do 47 atropellamientos, uno de ellos con desenlace fatal.

Una mujer, aún sin identificar, perdió la vida al ser embestida por varios vehículos sobre la carretera que conduce a la mina Nyco, al Norte de la ciudad.

Otros de los factores que derivan en un accidente de tránsito es la imprudencia con la que los automovilistas conducen, ya que no respetan los señalamientos ni los límites de velocidad, menos al peatón, lo que ocasiona que se reporten aproximadamente cuatro incidentes.

La capital sonorense crece de forma desordenada y sin infraestructura peatonal.

Hermosillenses ‘desestiman’ reglamento de tránsito

Conductores, ciclistas y peatones deben conocer la Ley de Tránsito para evitar accidentes fatales en una ciudad de casi el millón de habitantes, donde diariamente hay todo tipo de accidentes en la ciudad.

En este sentido, el Departamento de Tránsito de Seguridad Pública Municipal de Hermosillo, en lo que va del año, ha aplicado 6 mil 660 multas por exceso de velocidad detectados con el sistema radar, por usar el celular mientras conducen reportaron 7 mil 430 sanciones y por no usar el cinturón de seguridad 13 mil 436.

Conocer la ley de Tránsito

Ante los accidentes, producto de la violación al Reglamento y Ley de Tránsito, el jefe del área en la capital sonorense, Alfonso Durón Montaño, consideró que eso no debe pasar, pues es obligación, tanto del conductor como del peatón, conocer los derechos y obligaciones contemplados en el reglamento.

“Argumentar que se desconoce lo que dice la Ley de Tránsito no exime de responsabilidad alguna a peatones o automovilistas al momento de ocasionar un hecho de tránsito”, indicó.

Y es que el artículo 1° de la mencionada ley cita:

“La presente Ley es de interés público y de observancia obligatoria en el Estado de Sonora. Tiene por objeto regular el tránsito de vehículos y establecer las normas a las que se sujetarán sus conductores y ocupantes, así como los peatones”.

“La planeación, ejercicio y supervisión de la función pública de tránsito, son actividades de interés público”.

“En materia de tránsito esta tiene por objeto regular, controlar y sancionar los comportamientos de conductores, peatones y pasajeros, dicha ley sirve para determinar el significado de las señales de tráfico, los semáforos y otros tipos de señalización vial, marcas viales en el pavimento, actuación de los agentes de tráfico, etc.”.

“Dichas reglas marcan los principios generales y particulares por los que se establece la circulación como; la prioridad de paso, el alumbrado, el pasaje, la carga, las dimensiones, u otras condiciones en que cada tipo de vehículo puede o no circular por cada tipo de vía.”

Derechos y obligaciones

El Jefe de Tránsito en el municipio de Hermosillo indicó que la ciudadanía en general debe tener conocimiento de por lo menos de los artículos 22 y 23 de la Ley de Tránsito, en donde vienen estipulados los derechos y obligaciones de los conductores y peatones.

“Es de vital importancia que conozcan esta ley ya que es de observancia obligatoria y de conocimiento general principalmente los conductores deben conocer toda la ley ya que, si ocasionan accidentes, el desconocerla no exime de responsabilidades; además deben conocer a la letra lo que diga el artículo 22 que habla de las prohibiciones de los conductores y el 23 de los peatones”, indicó.

El jefe policíaco indicó que los accidentes son provocados por conductores que se distraen, ya sea por el uso del celular, la radio o que algunas mujeres se van maquillando lo que les resta atención en la vialidad, aunado al exceso de velocidad con el que algunas personas manejan las unidades motoras.