spot_img
InicioPolíticaLos ataques entre Mario Delgado y Muñoz Ledo ahondan la brecha en...

Los ataques entre Mario Delgado y Muñoz Ledo ahondan la brecha en Morena

“No se puede dirigir un partido sentado en un sillón”, le reclama el diputado al veterano político

 

Tomado de: Carmen Morán / El País

Dia de publicación: 2020-10-10

 

 

Los estruendosos ataques que se están dedicando en las últimas horas los candidatos a presidir Morena son la cúspide del desgaste que sufren las formaciones políticas en estos procesos internos. El partido del Gobierno está dividido y lo que ha de ocurrir en los próximos días no parece que vaya a restañar las heridas. Tras las encuestas publicadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) este viernes, que otorgaban un empate técnico entre Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, ambos en un difuso 25% de apoyos, los mensajes que se han enviado aportan más malestar a una contienda que empezó hace ya un año. Muñoz Ledo se da por ganador agarrándose a una ventaja que el INE no ve clara y asegura que, pasado este fin de semana, tomará protesta del cargo, “a pesar de las trampas” de su contrincante. Delgado se aferra a una nueva consulta entre los partidarios de Morena, algo que el INE ya ha anunciado y que llevaría al menos semana y media.
En un acto en Hidalgo este sábado, el candidato Delgado dijo a su contrincante que un dirigente debe salir a la calle y estar con la gente, “no andar despotricando”. “No se puede dirigir un partido sentado en un sillón. Hay que recorrer el país, escuchar a la gente y reorganizar el partido”, añadió. Delgado se mostró listo para que se repitan las encuestas y confiado en que las ganará. Además, convocó a la unidad de Morena, algo clave cuando apenas quedan unos meses para las elecciones intermedias del sexenio. Pero la unidad se antoja una quimera a la vista de las declaraciones de ambos aspirantes.
Muñoz Ledo ha echado más leña al fuego pidiendo al presidente del INE, Lorenzo Córdova, que rectifique o se retire. Y le recuerda que por un voto también se gana, en alusión a las décimas que separan a ambos candidatos. “Supina ignorancia o mala fe”, calificó la actuación de Córdova. Un grupo de más de 60 diputados ha prestado este sábado su apoyo a Muñoz Ledo, al que dan por ganador, y reclaman a Delgado que acepte su derrota y dé por bueno el resultado que ha arrojado la encuesta. “Exigimos a Mario Delgado respetar la voluntad de la militancia y honrar su palabra de reconocer su resultado. Es por Morena, por la Cuarta Transformación y por México”, dijeron. Los medios de comunicación también recogieron el disgusto de estos diputados por lo que entienden es un intento de ganar tiempo por parte de Delgado para finalmente, darse por ganador. Lamentaron también el desgaste que este conflicto ocasiona al partido.
Más que desgaste, el partido parece roto. Y las sospechas de fraude en las encuestas embadurnan aún más un proceso jalonado de espectáculos poco edificantes en el que los seguidores de uno y otro bando hasta sillas se han lanzado a la cabeza. El presidente interino de la formación, Alfonso Ramírez Cuéllar, lejos de mantenerse neutral, ha insinuado fraude en los resultados presentados por el INE, ha reclamado una auditoría e instado a un tercer proceso de elección del que se ocupen encuestadoras distintas de las actuales. Requiere certezas sobre cómo se “construyó” el empate de este viernes, porque, a su parecer, hubo cosas “medio raronas”.
Al margen de toda esta marabunta de ataques y descalificaciones se ha mantenido el presidente del Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, que sí se pronunció a favor de recurrir a las encuestas del INE a la vista de que los cuadros del partido no lograban más que pelearse en las reuniones internas para decidir el nuevo liderazgo del partido al que da nombre la virgen de Guadalupe. No es el primer partido que designa su dirigente mediante encuestas. En esta ocasión se trata de tres sondeos entre quienes se declaran partidarios de Morena, efectuados por distintas empresas. Pero la intervención del INE no ha conseguido llevar la concordia a un partido cuyas heridas tardarán en cerrarse. Bien al contrario, las espadas siguen en alto y las próximas horas serán decisivas.