Una enfermera está siendo investigada en Alemania por haber inyectado a miles de personas con agua salina en lugar de una dosis de la vacuna contra el COVID-19.
Según BBC, el hecho ocurrió entre marzo y abril de este año, en un centro de vacunación de la provincia de Frisia, una zona rural del país europeo.
Se estima que unas 8.600 personas recibieron la falsa vacuna. Pese a que la solución es inocua, la preocupación radica en que muchos de los afectados serían personas de edad avanzada, por lo que se encuentran en el grupo de alto riesgo si se contagian.
A raíz de esto, las autoridades están llamando a las personas que pudieron ser afectadas para volver a inocularse.
Sobre la enfermera en cuestión, el medio citado señala que no se tiene mucha información. Hasta el momento, se ha informado que trabajaba para la Cruz Roja y estaba encargada de administras las vacunas Pfizer, Moderna o AstraZeneca.
A finales de abril, se había conocido una situación de intercambio de las dosis, pero en ese momento se creyó que había sido un incidente aislado. En esa ocasión, la enfermera reconoció que había llenado seis jeringas con solución salina en lugar de la vacuna Pfizer, porque uno de los frascos se cayó al piso mientras lo mezclaba y trató de ocultarlo.
Sin embargo, la funcionaria está siendo acusada de ser «antivacunas». Esto, porque pese a que no están claros los motivos por los que habría efectuado el engaño, los investigadores aseguran que ella había manifestado su escepticismo contra las vacunas en las redes sociales.

