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IMER estuvo a punto de ser desmantelado

En la sociedad mexicana la radio pública tiene una presencia más allá de los raitings, dice Raúl Trejo.

La insuficiencia presupuestal que vive el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) es un acto de negligencia, señaló en entrevista Raúl Trejo Delarbre, investigador de la UNAM y columnista de este diario, y añadió que el problema debe resolverse con una política que respalde a los medios públicos del país.

“La situación de los medios públicos ha sido precaria desde siempre. Los anteriores gobiernos destinaban mucho menos de lo que necesitan para subsistir pero en este gobierno estamos ante la peor situación que hayan vivido en medio siglo, al menos, los medios radiofónicos”, señaló.

Nunca, dijo, se había planteado como realidad el cese de 220 trabajadores contratados por honorarios que pusieran en riesgo la operación de las 21 estaciones.

“Por eso digo que es una actitud de negligencia, porque esto ya se sabía. La gente del IMER lo explicó, denuncio y gritó de muchas maneras, pero fue a partir de la renuncia de Ricardo Raphael, quien tenía a su cargo un programa, que los reclamos e inconformidad se desataron”, opinó.

Trejo Delarbre añadió que la oleada de simpatía hacia la radio pública que se manifestó desde la noche del martes a través de las redes sociales evidencia la importancia de este medio para los mexicanos.

“No sé si toda la gente que tuiteó y reclamó sobre la situación son radioescuchas del IMER, es decir, que los oigan todo el tiempo, pero de ser cierto veríamos que tiene una presencia en un público mucho mayor que el gobierno supone. Pero sí revela algo: que en la sociedad mexicana la radio pública tiene una presencia más allá de los raitings. Esto propiciará una enmienda de parte del gobierno federal”.

Independientemente de los acuerdos, comenta el experto, la solución no sólo es la asignación de recursos.

“Sólo se van a paliar las urgencias del IMER. Lo que hace falta es una política de respaldo de los medios públicos comenzando por el reconocimiento de que estos medios de ninguna manera merecen ser utilizados para la autopromoción o propaganda, mucho menos para denostar a los adversarios de gobierno como lo están haciendo los operadores de la comunicación gubernamental en algunos programas de Canal 11 y la agencia de Notimex”, apuntó.

Trejo Delarbre calificó a la actual crisis del IMER como “una tragedia cultural”. “Es una tragedia cultural y no es suficiente con que les paguen, lo importante es que a toda esa gente le den garantías laborales; esto no es culpa del actual gobierno, desde hace muchos años en el IMER y en Radio Educación mucho personal es contratado por honorarios”, advirtió.

Ese tipo de contratación, dijo, se debe a que son estaciones adscritas a la SEP, entonces el procedimiento para otorgarles una base a trabajadores que tienen más de 20 años de antigüedad, es muy complicado.  “Por eso las sucesoras administraciones han optado por mantenerlos en el régimen de honorarios”.

Otro punto ante el posible cese de trabajadores, es la pérdida del Defensor de las Audiencias del IMER que en palabras del investigador de la UNAM, es preocupante. “Es fundamental que se respete el derecho de las audiencias a tener un defensor, está en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión”.